La crisis de la COVID-19 acelera la tendencia de transformación digital

La transformación digital ya se había iniciado antes de la pandemia de COVID-19 pero, según Jonathan Curtis, de Franklin Equity Group, la crisis económica resultante ha provocado una aceleración de esta tendencia.

    Jonathan Curtis

    Jonathan Curtis Vice President, Research Analyst Franklin Equity Group®

    Según Jonathan Curtis, de Franklin Equity Group, la transformación digital ya se había emprendido antes de la pandemia de COVID-19, pero la crisis económica resultante ha provocado una aceleración de esta tendencia. Jonathan Curtis describe en qué ámbitos del sector tecnológico su equipo está buscando oportunidades para el periodo actual y el futuro.

    Si bien la comunidad internacional sigue sufriendo los efectos de la incertidumbre generada por la nueva realidad impuesta por la pandemia de COVID-19, el vacilante reinicio de la economía que parece estar comenzando en muchas partes del mundo nos da ánimos. Sin embargo, todavía observamos una serie de obstáculos estructurales que impiden un crecimiento apreciable del producto interior bruto (PIB) mundial, por ejemplo, la repercusión grave, aunque posiblemente breve, de la COVID-19 a corto plazo, así como situaciones desfavorables a más largo plazo, como los niveles elevados de deuda en las principales economías, situaciones demográficas adversas en los mercados desarrollados, falta de voluntad política para emprender reformas estructurales serias y un alto riesgo geopolítico y comercial, por enumerar solo unos pocos.

    En este contexto, creemos que los inversores asignarán primas a las empresas con capacidad para aumentar sus ingresos y beneficios, independientemente del crecimiento del PIB, teniendo en cuenta los cambios seculares en la forma en que interactuamos con nuestros amigos y familia, en que compramos y pagamos bienes y servicios, tratamos nuestras enfermedades y pasamos nuestro tiempo de ocio. En general, buscamos anticipar de forma táctica la continua convergencia de la tecnología con otros sectores que cada vez están más relacionados con ella.

    A medida que buscamos nuevas ideas y evaluamos nuestra estrategia actual, nos seguimos concentrando en identificar las empresas de máxima calidad (con amplios márgenes y una buena rentabilidad por unidad o «unit economics», balances sólidos y gestores competentes) con las mejores perspectivas de crecimiento a largo plazo que cotizan con unas valoraciones interesantes. También hemos intentado evitar empresas (1) con una alta dependencia de los sectores más afectados, (2) con balances frágiles y (3) con los estados de reservas de fondos disponibles más comprometidos en el entorno empresarial actual.

    Nuestro equipo sigue concentrado en el importante tema de la transformación digital y los subtemas relacionados con este, como la computación en la nube, el nuevo comercio, la tecnología financiera y los pagos digitales, el análisis de datos, los «edge devices» o dispositivos perimetrales y el internet de las cosas, la inteligencia artificial y al aprendizaje automático, la seguridad de la tecnología de la información, la colaboración y el flujo de trabajo y las comunicaciones de la red 5G. Creemos que la crisis de la COVID-19 está dejando patente que la tecnología desempeña un papel cada vez más importante en nuestras vidas.

    Las exigencias impuestas por el coronavirus en cuanto al teletrabajo, la educación a distancia, el comercio electrónico, la asistencia sanitaria remota, los medios de comunicación con transmisión en directo, las entregas sin contacto, entre otros, han adquirido mucha más importancia en 2020 y han acelerado muchos temas seculares que ocupan un lugar central en los sectores de servicios de comunicaciones y TI.

    La transformación digital y otras cuestiones relacionadas estaban ganando protagonismo en el contexto anterior a la COVID. Creemos que la transformación digital formará parte íntegra de la solución a la pandemia durante la actual crisis y seguirá revistiendo gran importancia a largo plazo en el mundo posterior a la COVID. Si bien los parámetros relacionados con la demanda a corto plazo, los márgenes y las reservas de fondos disponibles son muy inciertos para casi todas las empresas, creemos que cada vez hay más pruebas que indican que las empresas que invirtieron considerablemente en su propia transformación digital antes de la crisis están cosechando ahora los frutos de esas inversiones y superando a sus competidores.

    En concreto, creemos que los líderes de la transformación digital están demostrando que son capaces de entender con más rapidez la situación de sus empresas y de la base de clientes, responder a las necesidades de sus clientes más rápido que nunca y trazar el camino que debe seguirse en un entorno empresarial que se revela muy dinámico.

    Qué aspectos deben tenerse en cuenta para superar la crisis

    Creemos que, para superar la crisis, la transformación digital será más importante que nunca e incluso podría intensificarse si los rezagados digitales intentan ponerse al día y los consumidores y trabajadores del conocimiento conservan al menos algunos (si no la mayoría) de los comportamientos relacionados con la tecnología que se hicieron necesarios en la era del distanciamiento social mundial.

    También cabe destacar que, al principio de la crisis, el sector de la TI contaba con algunas de las empresas de mayor calidad y con los mejores balances del S&P 500 Index. En concreto, el sector de la TI fue el tercer sector más rentable del S&P 500 Index durante los últimos tres años (hasta junio) y uno de los solo tres sectores con efectivo neto positivo, un grupo de élite del que formaba parte también el sector de servicios de las comunicaciones.1

    Tras un trimestre en el que muchas empresas tecnológicas ofrecieron una buena rentabilidad, las valoraciones de la renta variable han pasado a ser una preocupación cada vez más acuciante. La reciente escalada de las valoraciones en los sectores de los servicios de comunicaciones y TI nos está obligando a hacer una pausa; estamos buscando oportunidades en ámbitos a los que los inversores parecen prestar menos atención. Creemos que el aumento de las valoraciones se debe a que hay nuevos inversores en el sector por el crecimiento estructural, un perfil de ganancias más estable y las empresas de gran calidad que pueden encontrarse en ámbitos relacionados con este.

    A principios de julio, nuestro análisis indicaba que el sector de la TI se cotizaba con una prima del 30 % frente a la media de los tres años anteriores, mientras que las empresas de servicios de comunicaciones se cotizaban en conjunto con una prima del 16 %; estas cifras se refieren al S&P 500 Index, que cotizaba con una prima de solo el 5 % frente a la media de los tres últimos años.2

    Las tensiones comerciales entre EE. UU. y China añaden incertidumbre

    Entre otros riesgos que estamos supervisando se incluyen el deterioro de la situación comercial entre EE. UU. y China, en la que parece que persisten las tensiones. La situación adquirió todavía más gravedad durante la primavera, cuando la Administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, impuso nuevas restricciones a las licencias, lo cual está creando más problemas a los principales proveedores chinos de los sectores de los equipos de semiconductores y de capital para la producción de semiconductores (en particular, los proveedores de Huawei y TSMC), así como las empresas con sede en EE. UU. que quieren vender sus productos en el mercado chino.

    La normativa es otro ámbito al que estamos prestando mucha atención, tanto en los Estados Unidos como en la Unión Europea, dadas las recientes investigaciones de las prácticas comerciales de los principales líderes digitales, como Alphabet, Amazon, Facebook y Apple. También estamos supervisando los efectos que podrían tener las próximas elecciones presidenciales de EE. UU. en el sector tecnológico, así como el escrutinio gubernamental de las empresas tecnológicas más importantes. Aunque estamos menos preocupados por las posibles cuestiones de defensa de la competencia teniendo en cuenta cómo se interpreta la normativa antimonopolio, podría haber riesgos subyacentes a corto plazo.

    1. Fuente: Bloomberg, hasta junio de 2020. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. No incluyen comisiones, costes ni gastos de suscripción. La rentabilidad pasada no es un indicador ni garantía de los resultados futuros.

    2. Ibíd.

    ¿Cuáles son los riesgos?

    Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones generales de mercado. La inversión en sectores de rápido crecimiento, entre los que se encuentra el tecnológico (que históricamente ha sido volátil), podría dar lugar a un aumento en la fluctuación de los precios, especialmente a corto plazo, debido al rápido ritmo de los cambios y al desarrollo de productos, así como a los cambios en la normativa estatal que se aplica a las empresas, que ponen de relieve el progreso científico o tecnológico o la aprobación normativa para la comercialización de nuevos fármacos y productos médicos.