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Puntos clave

  • Los mercados energéticos podrían estar subestimando la persistencia de la disrupción: El carácter asimétrico del conflicto de Oriente Medio apunta a una inestabilidad duradera, lo que pone en cuestión las expectativas generalizadas de una normalización.
  • Los shocks de oferta van ya más allá del petróleo: El gas natural licuado (GNL), los productos refinados y los insumos industriales fundamentales están sufriendo restricciones que podrían durar varios años.
  • Los costos de la energía provocarán una dispersión entre sectores: Desde el sector industrial hasta el de los semiconductores, pasando por la agricultura y la minería, los insumos relacionados con la energía podrían generar resultados económicos desiguales.
  • Si los precios de la energía se mantienen en niveles altos durante más tiempo, el entorno macroeconómico podría cambiar: Si los costos de la energía continúan altos, podrían volver a afianzar la inflación, reducir los márgenes de las empresas y redirigir el capital hacia el acceso a fuentes de energía seguras y fiables.

El mercado podría estar infravalorando el riesgo de duración

Los mercados energéticos, que antes subestimaban el riesgo de disrupción, podrían estar infravalorando ahora la duración.

El conflicto con Irán ha interrumpido el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, lo que ha obligado a los principales productores a suspender el suministro, lo que evidencia cómo el riesgo geopolítico puede afectar a los mercados energéticos incluso sin daños físicos a la producción.

El shock va más allá del petróleo

Esto ya no va solo de petróleo, se trata de una contracción generalizada del sistema energético y los insumos relacionados con la energía.

En conjunto, se trata de una disrupción a varios niveles, en la que la restricción de una parte del sistema aumenta la presión en otras. Creemos que esto hace más probable que las presiones sobre los costos sean más persistentes y generalizadas de lo que esperan los mercados.

Los costos de la energía provocarán una dispersión entre sectores

Creemos que los efectos más importantes de este shock se verán fuera de los mercados de la energía, lo que dejará ganadores y perdedores claros en los distintos sectores.

En nuestra opinión, los shocks energéticos ya no se limitan al sector. Se transmiten a cadenas de suministro complejas, lo que genera una mayor dispersión en todos los sectores, cuyos resultados dependen cada vez más de la exposición a los costos energéticos, los insumos y la fiabilidad.

Si los precios de la energía se mantienen en niveles altos durante más tiempo, el entorno macroeconómico podría cambiar

El aumento persistente de los costos energéticos podría tener consecuencias macroeconómicas más amplias y duraderas de lo que esperan los mercados.

Incluso una interrupción temporal podría provocar una caída repentina y significativa del suministro mundial de gas natural licuado, y la recuperación llevaría meses, no semanas.

Conclusión

Creemos que la energía está pasando de ser una variable cíclica a un motor estructural de los resultados económicos, al influir en la inflación, el crecimiento y las decisiones de inversión a más largo plazo. El resultado es una desconexión cada vez mayor entre los precios y la realidad.



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