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Al mercado de renta variable de Corea del Sur rara vez le han faltado buenas historias. Lo que no ha tenido, hasta hace poco, es una clara confianza por parte de los inversores. Tras su sorprendente rally durante 2025 y principios de 2026, el mercado ha obligado a los inversores a replantearse lo que durante mucho tiempo descartó como «barato por una razón». Por supuesto, justo cuando el relato empezaba a cambiar, la geopolítica entró a escena a principios de este año. El conflicto de Irán, y el consiguiente encarecimiento de la energía, han sido un recordatorio de una vulnerabilidad que nunca se ha ido del todo. Para una economía que importa la mayor parte de su combustible, este tipo de shocks pueden repercutir rápidamente en los costes industriales, ejercer presión sobre los márgenes y desestabilizar los flujos de inversión extranjera. Sin embargo, no es una dificultad nueva. Y pensamos que hay motivos para creer que, para Corea del Sur, se trata más bien de un coste asumible de la actividad empresarial que de una limitación estructural.

Una forma de verlo es esta: si la energía supone una dificultad, la tecnología se convierte cada vez más en una válvula de escape. Corea del Sur se encuentra en una encrucijada clave en el desarrollo mundial de la inteligencia artificial (IA), concretamente en lo que respecta las infraestructuras físicas que permiten su desarrollo. Su liderazgo en las memorias, especialmente en la memoria de gran ancho de banda, esencial para las cargas de trabajo de la IA, sitúa a Corea del Sur como uno de los principales beneficiarios del paso de la experimentación a la implementación. En ese sentido, creemos que los puntos fuertes tradicionales del país (intensidad de capital, solidez del sector manufacturero y escala de la ingeniería) cobran mayor valor.

Los datos de las exportaciones recientes evidencian este cambio. Las exportaciones de Corea del Sur se dispararon, con un aumento de alrededor de un 48 % interanual en marzo, tras el incremento ya de por sí fuerte del 29 % registrado en febrero.1 Los envíos de semiconductores lideraron el avance y las exportaciones de chips se duplicaron con creces, debido a la sostenida demanda mundial de hardware relacionado con la IA y al aumento de los precios de las memorias.

Las exportaciones de Corea del Sur, lideradas por semiconductores

Fuentes: Bloomberg y Ministerio de Comercio, Industria y Energía.

Esa fortaleza se ha traducido en rentabilidad en el mercado. El Korea Composite Stock Price Index (KOSPI) ofreció una rentabilidad de aproximadamente un 42 % a mediados de abril, un dato muy superior tanto al del conjunto de los mercados emergentes como al del S&P 500 Index.2

Los flujos muestran una realidad con más matices. Durante el último año, los ETF de renta variable centrados en Corea del Sur atrajeron grandes entradas de capital, lo que refleja un cambio de tendencia decisivo con respecto a la infraponderación anterior. En nuestra opinión, la actividad más reciente apunta a una pausa más que una retirada. Las entradas de capital se moderaron, ya que los inversores aseguraron ganancias y reevaluaron el riesgo ante la vuelta de las tensiones geopolíticas. Sin embargo, los ETF centrados en Corea del Sur seguían manteniendo unos 94 000 millones de dólares en activos totales a mediados de abril, con unas entradas netas de capital de unos 21 000 millones de dólares en lo que va de año.3

En nuestra opinión, esto va más allá del simple posicionamiento: la IA no es solo una estrategia adicional temática, sino que está impulsando una aceleración real de los ingresos en el sector de semiconductores y, cada vez más, en los sectores industriales adyacentes. Creemos que la ventaja de Corea del Sur se encuentra en la aplicación de la IA a la economía física.

Un ciclo de exportaciones infravalorado

Junto al relato de la IA hay un tema más discreto, pero cada vez más importante: la defensa.

Según algunos indicadores, Corea del Sur se sitúa actualmente entre los cinco principales exportadores de armas del mundo y suministra de todo: desde sistemas de artillería hasta vehículos avanzados. Su ascenso ha sido rápido. Las exportaciones se han duplicado con creces en la última década, lo que le otorga al país un porcentaje estimado de entre el 3 % y el 6 % del comercio mundial de armas.4 Para los inversores europeos en particular, esto no es algo abstracto. Alemania y otros países alineados a la OTAN están aumentando activamente el gasto en defensa, lo que genera una demanda sostenida de proveedores fiables y con capacidad de expansión.

Esto se inscribe en una tendencia mundial más amplia: el gasto en seguridad está entrando en lo que muchos analistas creen que es un ciclo de expansión de varios años, con efectos indirectos en las cadenas de suministro industriales. Para Corea del Sur, las exportaciones de defensa ofrecen diversificación, algo que normalmente no tiene el ciclo de los semiconductores. Ofrecen contratos de mayor duración, relevancia geopolítica y un ritmo de generación de beneficios diferente. En nuestra opinión, esta doble exposición —a las infraestructuras y la defensa de la IA— ayuda a explicar por qué el reciente rally de Corea del Sur podría durar más que en ciclos anteriores.

La verdadera pregunta: ¿puede la gobernanza cerrar la brecha?

Nos anima saber que el «descuento de Corea», la persistente diferencia de valoraciones con respecto a sus homólogos de todo el mundo, se haya reducido. Pero también advertimos de que no ha desaparecido. Como indican los análisis recientes, el factor clave de una nueva revalorización sostenida no en la IA ni el sector de defensa, sino la gobernanza y la asignación de capital.

Las reformas propuestas sobre el retorno al accionista, como las cancelaciones de acciones del Tesoro y la mejora de los marcos de dividendos, pretenden abordar las preocupaciones que desde hace mucho tiempo suscita la eficiencia del capital. También hay algunos primeros indicios de que la conducta podría haber empezado a cambiar. Las políticas de retorno al accionista son cada vez más visibles, con un aumento de las operaciones de recompra y una ligera mejora de la disciplina de reparto de dividendos. La participación en el marco gubernamental de «aumento del valor» también ha crecido, lo que ha ayudado a las empresas a estipular objetivos de rentabilidad y estrategias de asignación de capital más claros.

Los indicadores apuntan a que las empresas surcoreanas están cada vez más en sintonía con los mercados de capitales mundiales. Algunas de ellas están estudiando la posibilidad de cotizar en el extranjero y están tomando medidas para ajustar más sus valoraciones a las de sus homólogas internacionales, medidas que indican un mayor enfoque en la liquidez, el acceso de los inversores y la comparabilidad de las valoraciones. Al mismo tiempo, estas medidas ponen de relieve una disyuntiva conocida: encontrar el equilibrio entre la inversión para crecer y el posible riesgo de que el accionariado se diluya en los casos en que la expansión se financie mediante la emisión de nuevas acciones.

Sin embargo, los mercados se muestran escépticos ante las intenciones que no se llevan a cabo. Las empresas deben demostrar una conducta coherente: repartos de dividendos mayores y más previsibles, recompras rigurosas y estructuras de gobernanza más claras. Seguiremos atentos a un cambio de medidas puntuales a marcos de asignación de capital más estandarizados.



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