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Nuestra Perspectiva de inversión mundial de principios de año 2026 y después se estructuraba en torno a tres temas cíclicos —ampliación, pronunciamiento y debilitamiento— y tres factores a largo plazo que determinan las carteras de los inversores: inteligencia, mercados privados y gran gobierno.

Llegados a la mitad de 2026, consideramos que ese marco sigue siendo un punto de partida útil, aunque el equilibrio de riesgos ha cambiado. La ampliación se mantiene sin cambios, respaldada por un crecimiento económico resistente, unos beneficios sólidos y una mejora de las oportunidades en distintas regiones y clases de activos. Sin embargo, el pronunciamiento de las curvas de tipos ha dado paso a unos rendimientos persistentemente altos, reflejo de la mayor inflación y de políticas monetarias más restrictivas. Sin embargo, los mayores rendimientos ofrecen también mejores oportunidades de obtener rentas en posiciones de menor duración, incluidos los bonos high yield estadounidenses y ciertos mercados emergentes. Mientras tanto, el dólar estadounidense se ha fortalecido y creemos que se mantendrá dentro de un rango, en lugar de debilitarse, durante el resto de 2026.

Y más importante es que el mundo no se vino abajo. A pesar de la guerra, los aranceles, la inflación, la política más restrictiva y la fragmentación geopolítica, la economía global y los mercados financieros han exhibido una mayor resiliencia de la que muchos preveían. Las perspectivas se articulan en torno a una única idea central: resiliencia. La resiliencia resulta evidente en las economías y los mercados, pero los inversores también deberían plantearse aumentar la resiliencia de sus carteras durante el resto del año.

  • Resiliencia económica: las tasas de crecimiento de EE. UU. y a nivel mundial se mantienen próximas a la tendencia, respaldadas por el sólido consumo privado, la fuerte inversión empresarial, el notable aumento de la productividad y los cosntantes beneficios corporativos.
  • Ampliación del mercado de renta variable: las oportunidades de inversión siguen ampliándose en los mercados mundiales de renta variable, gracias al aumento de beneficios de la empresas en numerosas regiones y sectores. Entre las inversiones en renta variable que preferimos están las tecnologías de la información, las acciones estadounidenses de pequeña capitalización y el sector financiero, así como los mercados de renta variable emergentes.
  • Oportunidades de rentas: las políticas monetarias más restrictivas deberían mantener los rendimientos en niveles altos y las curvas planas durante el resto del año, lo que generaría posibles oportunidades para obtener rentas. Preferimos el crédito high yield estadounidense, ciertos bonos de mercados emergentes, especialmente en Latinoamérica, y los bonos municipales para los contribuyentes estadounidenses.
  • Tendencias atractivas a largo plazo: la inteligencia artificial está impulsando la demanda de energía, infraestructuras y una transformación económica más amplia. El aumento de la inversión en defensa, seguridad nacional e infraestructuras energéticas genera oportunidades de rentabilidad a largo plazo, mientras que el envejecimiento de la población exigirá inversiones en tecnologías que ahorren mano de obra, residencias asistidas e innovación en el ámbito de la salud.
  • Rentabilidad y diversificación mediante inversiones alternativas: en los mercados privados, las inversiones secundarias, el crédito privado, los bienes inmobiliarios y las infraestructuras ofrecen oportunidades atractivas para poder aumentar las rentabilidades y mejorar la diversificación con una menor volatilidad.
  • Riesgos para la perspectiva: el conflicto geopolítico, la elevada inflación y la posibilidad de un endurecimiento inesperado de la política monetaria son riesgos fundamentales a los que los inversores deben prestar atención en la segunda mitad de 2026.


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