COLABORADORES

Shep Perkins, CFA
Chief Investment Officer
A mediados de año, los inversores en renta variable se enfrentaban a una contradicción incómoda: las noticias ofrecían numerosos motivos para ser prudentes, mientras que el mercado seguía dando razones para mantener las inversiones.
El conflicto en Oriente Medio suscitó inquietud sobre los precios de la energía y el comercio que pasa a través del estrecho de Ormuz. Los aranceles siguieron siendo un objetivo cambiante. Las presiones inflacionistas volvieron a aparecer y los déficits públicos siguieron acaparando los titulares.
Sin embargo, los mercados bursátiles pasaron prácticamente por alto esos riesgos. El S&P 500 Index, que superó los 7000 puntos a principios de año, siguió marcando nuevos máximos. Las bolsas de fuera de EE. UU. también se comportaron bien, especialmente en los mercados emergentes.
Para muchos inversores, la pregunta lógica es por qué los mercados han seguido subiendo a pesar de haber tantos motivos para actuar con prudencia. Una cuestión menos evidente, pero importante, es si las fuerzas que mueven al alza el mercado también están aumentando su volatilidad. Nosotros creemos que es lo que va a pasar.
Esa tensión marca el tono para la segunda mitad del año. Los beneficios están mejorando, la actividad industrial se está reforzando y el ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA) sigue ampliándose. Al mismo tiempo, cada vez resulta más difícil evaluar los flujos de caja futuros, las ventajas competitivas y las valoraciones.
Los motivos para ser optimistas se mantienen
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Fuertes beneficios: una idea errónea sobre el mercado actual es que el aumento de los precios se ha debido principalmente al incremento de las valoraciones. Hace poco más de un año, las previsiones de consenso de los beneficios del S&P 500 de este año rondaban los 265 dólares por acción. En la actualidad, esas estimaciones rozan los 340 dólares, lo que supone un aumento de casi el 30 %. Durante ese mismo período, el S&P 500 ha subido de aproximadamente 6000 a más de 7400, mientras que el ratio precio-beneficio futuro ha disminuido.
Esa distinción es importante. Los inversores no se han limitado a pagar precios más altos por los mismos beneficios. El crecimiento de los beneficios ha sido el principal factor.
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Contexto económico sólido: El consumo estadounidense resiste bien, la actividad industrial se ha fortalecido y la inversión relacionada con la IA sigue teniendo efectos en el conjunto de la economía. Lo que comenzó como un ciclo de inversión en tecnología está generando cada vez más demanda en los sectores de energía, infraestructuras, equipos industriales, transporte y materiales.
Donde la oportunidad se une a la incertidumbre
Sin embargo, esta oportunidad conlleva un coste. Los referentes tradicionales del mercado son ahora menos previsibles.
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Algunas de las mayores empresas del S&P 500 Index siguen siendo negocios muy sólidos, pero también tienen necesidades de capital cada vez mayores, ya que invierten de forma decidida en infraestructuras de IA.
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Los semiconductores se han convertido en un factor cada vez más importante para el liderazgo en el mercado, pero siguen siendo intrínsecamente un sector muy cíclico.
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La IA está creando nuevos líderes, ejerciendo presión sobre las empresas consolidadas y dificultando las previsiones de flujos de beneficios a largo plazo.
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Se valoran la promesa y el potencial, muchos años antes de que los flujos de caja sean totalmente visibles.
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Además, las limitaciones físicas, como la escasez de componentes de memoria críticos y de energía, están afectando los precios, los márgenes y la demanda.
El denominador común es que cada vez resulta más difícil valorar las empresas. Hay más dudas sobre la sostenibilidad de los beneficios y sobre las incógnitas respecto al futuro potencial de los beneficios de las nuevas empresas. Eso no significa que el mercado no pueda seguir subiendo. En nuestra opinión, esto apunta a una evolución más irregular, a una mayor dispersión y puede que a reacciones de mercado más intensas cuando las empresas no cumplan las expectativas.
La lección de la década de 1990
Todos recuerdan el estallido. No tantos recuerdan el ascenso.
La década de 1990 sirve para recordarnos que los grandes ciclos alcistas de inversión rara vez transcurren con tranquilidad. Los inversores suelen recordar lo que pasó al final de la burbuja puntocom, pero a veces olvidan la larga fase de expansión que vino antes. El S&P 500 generó una rentabilidad total del 430 % en esa década, que incluyó cinco años consecutivos con rentabilidades superiores al 20 % entre 1995 y 1999. También incluyó la crisis financiera asiática, la crisis del rublo ruso, las preocupaciones por el efecto año 2000 y episodios de fuerte volatilidad. De media, el Cboe Market Volatility Index (VIX) se situó entre los 20 y los 25 puntos en la década de 1990, frente a una media más moderada, de en torno a los 15 puntos, de la década actual.
En la actualidad, los mercados movidos por la innovación podrían mantenerse activos durante más tiempo del que prevén los escépticos y podrían dejar ganancias significativas. Aunque muchos inversores consideran que se están generando condiciones similares a las de una burbuja, el momento en el que se produciría un cambio de tendencia sigue siendo incierto. Creemos que aún hay margen para que la expansión continúe. Eso deja a los inversores ante una decisión: tolerar períodos de mayor volatilidad o correr el riesgo de perderse nuevas oportunidades de revalorización si se mantienen al margen.
De cara al futuro
Es casi seguro que la segunda mitad del año traerá nuevos riesgos relacionados con las noticias. Sin embargo, seguiremos centrando nuestra atención más allá de los titulares, en un mercado apuntalado por unos beneficios más sólidos y temáticas de inversión de gran relevancia, aunque dicho mercado podría volverse más volátil a medida que evolucionan esas temáticas.
Mantenemos una perspectiva positiva con respecto a la renta variable, aunque los inversores deben prepararse para una evolución menos lineal. En un auge de la inversión propiciado por la innovación, los fundamentales cobran aún más importancia. En nuestra opinión, la volatilidad no es motivo para abandonar el mercado. Es el precio que hay que pagar por entrar en él.
El Cboe Volatility Index® (VIX® Index) es un indicador adelantado de las expectativas del mercado sobre la volatilidad a corto plazo que transmiten los precios de las opciones del S&P 500 Index® (SPX). Por lo general, los valores más altos del VIX se asocian a una mayor volatilidad prevista del mercado y a un mayor temor entre los inversores, mientras que los valores más bajos apuntan a un entorno en el que se percibe menor riesgo.
Notas al final
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Fuentes: S&P Dow Jones Indices, «S&P 500», MSCI Inc., «MSCI EAFE Index» y «MSCI Emerging Markets Index», datos de los índices. A 15 de julio de 2026.
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Fuentes: Bloomberg, estimaciones de consenso de beneficios del S&P 500 Index, niveles del índice y ratio precio-beneficio futuro, datos a julio de 2025 y julio de 2026; Goldman Sachs Research, «The S&P 500 Is Forecast to Climb as Earnings Growth Powers Stocks Higher», Goldman Sachs, 28 de mayo de 2026.
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Fuentes: Oficina de Análisis Económico de EE. UU., «Consumer Spending»; Institute for Supply Management, «June 2026 ISM® Manufacturing PMI® Report», 1 de julio de 2026.
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Fuente: Goldman Sachs Research, «The S&P 500 Is Forecast to Climb as Earnings Growth Powers Stocks Higher», Goldman Sachs, 28 de mayo de 2026; Akash Jishnu y Ehteesham Ansari, «AI Memory Boom Squeezes Legacy DRAM Supply, Pushing Prices Higher», S&P Global Market Intelligence, 28 de enero de 2026.
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Fuente: S&P Dow Jones Indices LLC, S&P 500 Total Return Index, datos de rentabilidad total en años naturales. Del 31 de diciembre de 1989 al 31 de diciembre de 1999. Las rentabilidades totales anuales del período 1995 a 1999 fueron del 37,58 %, 22,96 %, 33,36 %, 28,58 % y 21,04 %, respectivamente.
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Fuentes: Cboe Global Markets, «Historical Data for Cboe VIX® Index and Other Volatility Indices»; Banco de la Reserva Federal de San Luis, «CBOE Volatility Index: VIX», FRED.
El Cboe Volatility Index® (VIX® Index) es un indicador adelantado de las expectativas del mercado sobre la volatilidad a corto plazo que transmiten los precios de las opciones del S&P 500 Index® (SPX). Por lo general, los valores más altos del VIX se asocian a una mayor volatilidad prevista del mercado y a un mayor temor entre los inversores, mientras que los valores más bajos apuntan a un entorno en el que se percibe menor riesgo.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. Los índices no están gestionados y no se puede invertir directamente en ellos. No incluyen comisiones, costes ni gastos de suscripción. La rentabilidad histórica no es un indicador ni una garantía de la rentabilidad futura.
La gestión activa no asegura las ganancias ni protege contra las caídas del mercado.
Los valores de renta variable están sujetos a fluctuaciones de precio y a la posible pérdida del capital principal.
Es posible que el mercado deje de favorecer el estilo de inversión, lo que podría afectar negativamente a la rentabilidad.
Las empresas de gran capitalización podrían perder el favor de los inversores dependiendo de las condiciones económicas y de mercado.
WF: 162595640
