COLABORADORES

Stephen Dover, CFA
Chief Investment Strategist
Head of Franklin Templeton Institute

Tony Davidow, CIMA®
Senior Alternatives Investment Strategist
Franklin Templeton Institute
Con el clima macroeconómico provocando un aumento de la volatilidad en todas las clases de activos, las estrategias tradicionales de asignación de activos no han proporcionado el mismo coeficiente de riesgo/rentabilidad que en el pasado. Así pues, ¿cómo deberían posicionar los inversores sus carteras de acciones, bonos y activos alternativos de cara al futuro? ¿Se mantendrán los tipos de interés más altos de lo que prevén actualmente los mercados? ¿Y qué significa esto para la economía? Dada la resistencia de muchos sectores de la economía estadounidense, ¿se descarta ahora una recesión? Para nuestra serie «Ideas de inversión», recientemente moderé un panel con Ed Perks, director de inversiones de Franklin Income Investors, y Wylie Tollette, director de inversiones de Franklin Templeton Investment Solutions, para ayudar a responder a estas y otras preguntas. A continuación describo algunos puntos destacados de nuestro debate:
Los tipos de interés podrían mantenerse altos más tiempo de lo previsto. Es probable que los responsables políticos de la Reserva Federal (Fed) se fijen en lo que pasó en los 70, cuando la inflación volvió a subir después de que la Fed ralentizara sus subidas de tipos. Por ello, no creemos que la Fed tenga prisa por bajar los tipos de interés a corto plazo, y nos sorprendería si lo hiciera en el primer semestre de 2024. La Fed tiene que asegurarse de que la inflación no solo desciende, sino también de que los precios permanecen estables durante un tiempo y que ya no sean perjudiciales para la economía. Si la economía estadounidense sigue resistiendo y evita la recesión, es posible que veamos una pausa prolongada de la política monetaria, y que los tipos se mantengan altos. La subida de los mercados de renta variable este año implica que los inversores parecen estar valorando los recortes de la Fed un poco antes de lo que prevemos.
La economía estadounidense puede evitar una recesión, pero Europa se enfrenta a retos económicos. Creemos que la economía estadounidense podría evitar la definición técnica de «recesión», es decir, que haya dos trimestres seguidos donde el crecimiento del PIB sea negativo. Sin embargo, es probable que lo que realmente pase sea un crecimiento a largo plazo a un ritmo menor. Es probable que ciertas industrias o áreas de la economía ya hayan experimentado recesiones continuas durante la pandemia de la COVID-19 o al salir de ella, y eso puede haber evitado una única recesión generalizada. Por ejemplo, el sector de los viajes sufrió un duro golpe durante la pandemia, pero se recuperó posteriormente. Aunque prevemos una ralentización y no una recesión en el primer semestre de 2024 en Estados Unidos, las recesiones ya están en marcha o parecen probables en ciertas regiones de Europa donde las economías son más vulnerables. Somos menos optimistas sobre las perspectivas de crecimiento de Europa, y vemos una inflación más rígida en esta región.
Muchos mercados emergentes están saliendo fortalecidos. Muchos mercados emergentes van por delante de las economías desarrolladas en cuanto al momento del ciclo económico en el que se encuentran. Vieron cómo la inflación se disparaba rápidamente tras la pandemia, pero reaccionaron aún más rápido. Con la relajación de los bancos centrales de los mercados emergentes, tanto los beneficios como las valoraciones podrían verse favorecidos. Dicho esto, abogamos por una gestión activa en los mercados emergentes, ya que las oportunidades y los riesgos no son uniformes en las distintas subregiones.
Se ha ampliado el abanico de oportunidades para obtener un buen rendimiento en la renta fija. La subida de los tipos de interés amplía el abanico de oportunidades para obtener buenos rendimientos. Durante muchos años, la renta fija estaba más cerca de ser una póliza de seguros que un generador de ingresos, pero ahora estamos entusiasmados con los tipos de rendimientos que se ofrecen en todo el espectro crediticio. Muchos bonos corporativos de alta calidad ofrecían menos rendimiento que los dividendos de sus acciones, pero hoy, muchos de esos bonos rinden 200-250 pb por encima. Según nuestra opinión, el grado de inversión destaca en el entorno actual, ya que ofrece una buena oportunidad de ingresos con menos riesgo que los bonos de alto rendimiento. Vemos una oportunidad de riesgo/recompensa en mantener la exposición a la larga duración a medida que nos acercamos a los rendimientos máximos.
La renta variable requiere una selección cuidadosa. Los mercados de renta variable en 2023 no han estado sincronizados a lo largo del año. En mayo y junio, hubo un avance del mercado muy estrecho y centrado en la tecnología. Recientemente, hemos asistido a un cambio de liderazgo y a una ampliación que refleja las expectativas de un entorno de menor inflación y crecimiento. Algunos de los sectores que más crecieron se enfrentan ahora a desafíos. Esta época del año (septiembre/octubre) ha sido históricamente complicada para la renta variable, por lo que parece prudente inclinarse ligeramente hacia una postura de «aversión al riesgo». Los mercados prevén un crecimiento de los beneficios de entre el 12 % y el 15 % en 2024,1 y eso parecen cifras difíciles de alcanzar dadas las incertidumbres económicas que vemos.
Puede que sea necesario invertir en una gama más amplia de clases de activos y estrategias para alcanzar los objetivos a largo plazo. La cartera tradicional repartida en un 60 % renta variable y un 40 % renta fija debe evolucionar, tal y como demostró 2022. Los activos alternativos pueden desempeñar un papel importante y positivo en la diversificación de las carteras tradicionales de renta fija y renta variable. Para muchos inversores es mucho más fácil acceder a estos mercados, y aunque la democratización de los activos privados es una tendencia positiva, hay que estar preparados para experimentar momentos de poca liquidez. El crédito privado puede ser un potenciador de ingresos no correlacionado para una cartera, y el capital privado puede proporcionar exposiciones a largo plazo dentro de determinadas áreas del mercado no disponibles en los mercados públicos. Por último, ámbitos como los valores convertibles pueden ofrecer otra oportunidad única, ya que proporcionan un flujo de rentabilidad total a los inversores a medida que las empresas buscan fuentes creativas de financiación en un entorno crediticio más restrictivo.
Lo que escuché alto y claro en estos debates es que nos esperan volatilidad y desafíos, y eso justifica aún más la gestión activa. Los inversores deben tener en cuenta el aumento de la volatilidad y captar fuentes alternativas de crecimiento e ingresos en el entorno económico actual. Esto puede hacerse mediante estrategias más dinámicas y una ampliación de las herramientas de inversión.

Stephen Dover, CFA
Chief Market Strategist,
Franklin Templeton Institute
- No hay garantía de que las estimaciones, previsiones o proyecciones vayan a cumplirse.
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?
Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital.
Los valores de renta variable están sujetos a variaciones en los precios y a una posible pérdida del capital.
Los valores de renta fija conllevan riesgos de tipo de interés, crédito, inflación y reinversión, así como una posible pérdida del capital. A medida que los tipos de interés aumentan, el valor de los títulos de renta fija disminuye. Los bonos de alto rendimiento de calificación baja están sujetos a una volatilidad de precios, una falta de liquidez y una posibilidad de impago mayores.
Las estrategias alternativas podrían estar expuestas a posibles fluctuaciones importantes en su valor.
Las empresas privadas plantean ciertos desafíos y entrañan más riesgos que las inversiones en las empresas públicas, como lidiar con la falta de información disponible sobre esas empresas y su falta general de liquidez.
La gestión activa no garantiza las ganancias ni protege contra las caídas de los mercados.
