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Puntos clave

  • La resiliencia de los consumidores y las empresas ante el aumento de los costes energéticos ha apuntalado los mercados de renta variable: las rentabilidades registradas por el S&P 500 en abril y mayo se han situado entre las diez mejores series bimestrales desde 1950.
  • El indicador del margen de beneficio del gráfico del riesgo de recesión de EE. UU. ClearBridge mejoró el mes anterior, pasando de amarillo a verde, y el indicador general sigue en verde.
  • Es probable que los sólidos beneficios corporativos sigan siendo una firme base para el mercado, lo que haría que siguiéramos estando dispuestos a «comprar en las caídas» si se produjeran retrocesos de mercado.

El gasto de los consumidores y la inversión en activo fijo (capex) de las empresas constituyen una firme base para la renta variable

Las acciones estadounidenses continuaron escalando en mayo: el S&P 500 Index registró una subida del 5,1 %. La mayor relajación de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio ha allanado el camino para que el mercado avance un 19,5 % desde los mínimos registrados a finales de marzo. Igualmente relevante en nuestra opinión ha sido la resiliencia mostrada por los consumidores, las empresas y la economía en general ante el shock de precios de la energía.

Los precios en las gasolineras han sido menos favorables: el precio medio de la gasolina en el país se mantuvo por encima de 4,50 dólares por galón durante gran parte de mayo, mientras que antes de la guerra se situaba por debajo de los 3,00 dólares por galón. El encarecimiento del combustible ha lastrado la confianza de los consumidores, de forma que el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó hasta su nuevo mínimo histórico en mayo.

Sin embargo, seguimos creyendo que lo mejor para los inversores es centrarse en lo que hacen los consumidores, en lugar de en lo que dicen. En este sentido, el gasto de los consumidores se ha mantenido firme; las ventas minoristas han seguido siendo positivas y aumentaron de forma significativa tanto en marzo como en abril, incluso tras excluir las compras en gasolineras. El indicador del margen de beneficio del gráfico del riesgo de recesión de EE. UU. ClearBridge mejoró el mes anterior, pasando de amarillo a verde. El índice de confianza de los empleados es el único indicador que actualmente no está en verde, si bien la solidez general del gráfico sigue siendo alentadora (gráfico 1).

En nuestra opinión, la resiliencia de los consumidores ante el encarecimiento de la energía se ha debido en gran medida a tres efectos muy conocidos, pero que no se tienen lo suficientemente en cuenta. En primer lugar, en los últimos años el consumo se ha visto impulsado por los consumidores de mayor renta, debido a la dinámica de la economía en forma de K. Esto implica que los efectos riqueza están contribuyendo a sostener el consumo gracias al mencionado rally bursátil, por no hablar del avance más generalizado registrado en los últimos años.

Gráfico 1. Panel de riesgo de recesión en EE. UU.

Datos a 31 de mayo de 2026. Fuente: ClearBridge Investments.

En segundo lugar, las rebajas fiscales personales incluidas en la Ley One Big Beautiful Bill (OBBB) deberían superar con creces los 100 000 millones de dólares este año entre la reducción de impuestos pagados y las devoluciones emitidas.  Aunque esta dinámica se entendía perfectamente al inicio del año, parece que los mercados la subestimaron. En tercer lugar, creemos que muchos inversores no entienden del todo las ventajas que resultan de la reducción de la intensidad energética, dado que el gasto en bienes y servicios energéticos apenas supone actualmente el 4 % del presupuesto de los consumidores.

Gráfico 2. No sean tan «sensibles a la energía»

Datos actualizados por última vez el 28 de mayo de 2026. Fuentes: Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA), NBER, Macrobond.

La resiliencia de la economía de Estados Unidos se ha visto alentada no solo por la fortaleza del consumo recientemente: la inversión en activo fijo (capex) de las empresas también está contribuyendo al crecimiento económico. La inversión en inteligencia artificial (IA), que conlleva infraestructuras asociadas de energía, refrigeración, redes, semiconductores y software para los centros de datos, representa ya aproximadamente el 1 % del producto interior bruto (PIB).

Sin embargo, la inversión en activo fijo (capex) no se limita únicamente a la IA, ya que varios otros indicadores muestran signos de recuperación. Entre estos se encuentran la encuesta del PMI manufacturero del ISM, que se ha mantenido por encima de 50 en cada uno de los últimos cinco meses (y un indicador verde en el gráfico del índice de nuevos pedidos del ISM, aún más sólido), junto con puntos de inflexión en la producción industrial y en los pedidos y envíos de bienes de equipo básicos (excluyendo defensa y aeronaves). Este repunte de la inversión en activo fijo (capex) constituye una señal positiva y probablemente está viéndose propiciado en parte por los incentivos fiscales a las empresas derivados de la OBBB.

Dado que tanto los consumidores como las empresas siguen avanzando con determinación, seguimos siendo optimistas sobre la posibilidad de que los mercados continúen subiendo a medio plazo. Esa perspectiva conlleva el hecho de que la subida del mercado durante el último año se haya producido gracias a la mejora de los fundamentos económicos, con un ligero descenso de los múltiplos. Dicho de otro modo, las acciones han subido impulsadas por unos beneficios más sólidos, lo que supone una base alentadora para la continuación del mercado alcista.

Si nos atenemos a la historia, los inversores no deben dejarse intimidar por la reciente fortaleza del mercado, aunque la fuerte escalada del S&P 500 en abril y mayo se sitúe entre las diez mejores subidas bimestrales desde 1950. Aunque ha habido varias subidas igual de pronunciadas antes y después de las recesiones, muchas otras se han producido claramente en fases de expansión económica, como ocurrió en 1997, 1998, 2019 y 2025. Si nos centramos específicamente en los períodos sin recesión, la historia demuestra que las acciones han seguido subiendo tras repuntes similares, con rentabilidades medias del 5,3 % y del 8,5 % en los tres y seis meses siguientes, respectivamente.

Gráfico 3. Los rallies de dos meses más sólidos

Datos a 31 de mayo de 2026. Fuentes: FactSet, S&P.

De cara al futuro, consideramos que la relativa contención del conflicto entre EE. UU. e Irán y los indicios de un posible acuerdo de paz más prolongado podrían propiciar una mayor fortaleza en los mercados. A pesar de los previsibles episodios de volatilidad, es probable que los sólidos beneficios corporativos sigan siendo una firme base para el mercado, lo que haría que siguiéramos estando dispuestos a «comprar en las caídas» si se produjeran retrocesos de mercado.



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